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Vuelos cruzados

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Domingo 7 de agosto de 2016. Llego al aeropuerto con el tiempo justo y me dirijo a la puerta de embarque, el vuelo está en hora y no se prevé demora. Al llegar a la sala de embarque, el destino Madrid está rotulado encima de ella. El personal de la compañía que atiende el vuelo recoge mi tarjeta de embarque y me desea un feliz vuelo.

Una vez dentro del avión mi sorpresa es grande al oír a la tripulación dar la bienvenida al pasaje con las siguientes palabras: “Welcome to this flight with destination Barcelona”. Rápidamente pregunto a una azafata que me diga cuál es el destino del vuelo, a lo que al decirme que sí, que el destino es Barcelona, le pido abandonar la aeronave inmediatamente.

Fuera del avión, un coordinador de la compañía handling que asiste el vuelo me informa que el avión con destino a Madrid, en el cual debería haber embarcado y que estaba estacionado al lado, estaba ya fuera de calzos y realizando la maniobra de retroceso, por lo que me remite a la oficina de ventas de la Terminal.

Una vez allí y habiendo contado la peripecia, a la cual no dan crédito, me comentan que a lo mejor me podrían reubicar en otro vuelo de la misma compañía que tenía su salida dentro de unas siete horas, pero sin confirmarme si tendría sitio o no en el mismo. Ante la duda y teniendo que estar en mi destino en un tiempo determinado, busco otras alternativas y consigo embarcar en otro vuelo de otra compañía y llegar a mi destino.

Pero, ¿Qué ocurrió en realidad?. Lo que ocurrió es fácil de explicar y de entender. La compañía aérea en cuestión tenía dos aviones en dos posiciones de pasarela contiguas, C50 y C52, pero por error se asignaron las puertas de embarque cruzadas, es decir, la perteneciente a un vuelo se le asignó al otro, quedando la asignación de esta manera: vuelo en pasarela C50 con puerta de embarque C52 y vuelo en pasarela C52 con puerta de embarque C50. Es lo que se conoce como “Vuelos cruzados”.

Seguramente la compañía, en algún momento, debió de dar una voz advirtiendo a los pasajeros presentes en las salas de embarque de la correcta asignación de las puertas. Pero no fue lo suficientemente previsora como para también cambiar el destino en el rótulo de la misma, con lo cual aquellos pasajeros que llegaron con el tiempo justo no fueron apercibidos ni de manera visual ni de ninguna otra manera.

¿Y cómo dejaron embarcar a un pasajero en un vuelo con la tarjeta de embarque de otro diferente?. Ese es un gran misterio al que no se encuentra explicación, salvo que fuera debido al despiste general del personal que atendía el embarque que, visto lo visto, debió ser grande. No sé si hubo más pasajeros afectados, pero la forma de actuar de la compañía aérea tuvo su correspondiente reclamación, aunque eso ya es otra historia y otra aventura.

Y para terminar una reflexión, ¿Qué hubiera ocurrido de no haber sido alertado por las voces de cabina y aterrizo en otro lugar diferente al de mi destino?. No me lo puedo ni imaginar. Curiosa, y preocupante situación, que viendo lo visto, se debe haber dado en alguna que otra ocasión.

Última actualización el Miércoles 22 de Marzo de 2017 09:44